martes, 23 de julio de 2013

BAJO EL SOL DE LAS PALABRAS

Como te echaba de menos decidí guardarlo todo en una caja, y no precisamente en cualquiera. Con formato de libro y entre tus recetas de cocina he guardado los misterios que me quedaron por descubrir, tus maltrechas alas de hada y todo el amor que me diste. Algún día volveré a hacerlas todas sin prisa y con todo el ritual que se merecen, mamá. Ayer tales eran mis ansias por volver a otro tiempo que hoy ,con un amago de cólico, tendrán que esperar. Necesito revivir con cada bocado las horas más felices juntas, cosiendo palabras, coloreando risas mientras despuntábamos alguna que otra lagrimita de nostalgia. Hoy ,aunque me siento mal físicamente lo prefiero, prefiero esta sensación de ingravidez extraña a la angustia que todavía sobrevuela para pellizcar mi alegría. Es curioso cómo tantas cosas giran entorno a una mesa y lo importante que es la comida en cualquier celebración. Cómo me gustaría poder sentarme una vez más con las dos, las tres generaciones haciendo rosquillas de nuevo. La abuela, la madre y la nieta...el temperamento, la delicadeza y la imaginación. Ahora por lo pronto, coloco la caja en su estantería y cada bote con cada sueño y cada momento especial para mí en su sitio correspondiente,hasta que necesite destapar para volver a ese instante. De momento , vacía de todo me toca rodar y rodar...y descubrir de nuevo la luna que casi olvidé, la arena caliente como una taza de un buen café contrastando con el césped más verde recién cortado; y rodar...para fotografiar impaciente de nuevo la luz del Mediterráneo.

4 comentarios:

  1. yo ya pasé hace poco por esa nostalgia... son momentos duros, verdad?? aunque son nuestros tesoros

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    1. Sí que lo son y no siempre te pillan igual, afortunadamente van asentándose para hacerse el hueco que se merecen sin que sea tan difícil.

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  2. Eso por descontado ,que no es poco...aunque a veces ufff

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